
Esta obra presenta la ilusión de constituirse en una herramienta que ayude al lector a la hora de interpretar la historia de Occidente y la situación actual. Ningún libro de tales pretensiones puede ser remanido, puesto que, siendo los procesos y los acontecimientos tan infinitamente abundantes, el recorte que practique cada autor dsifruta, se quiera o no, de cierto grado de originalidad. Pero estos libros también comparten otro tinte común que, en este caso, no habla muy bien de ellos. Combinan un enfoque generalista con un catálogo interminable de datos complementarios. En ese pajar, encontrar al hombre es tan difícil como encontrar una aguja.
Precisamente para eludir ese problema, en este trabajo se quiso poner bajo la lente a ciertos personajes notables del arte y la política, aquellos que, por suerte o por desgracia, interpretaron el flujo histórico y lo condujeron.


