INFIERNO GRANDE Crímenes sin resolver, sombreros imprevistos, viejas que bailan desafiando la decrepitud, jóvenes hipnotizados por mujeres violentamente sexuales, desquiciadas fórmulas matemáticas y la obstinación de un viaje cifrado en la suela del zapato. En los cuentos de Infierno grande todo sucede con "ese desacomodo fatal con que acaban por ocurrir los acontecimientos que más se aguardaron, con esa traidora naturalidad, con esa inconsistencia con que la realidad termina siempre torciendo las cosas". Con humor contenido, una dosificación impecable del suspenso y un exasperado sentido del absurdo, Guillermo Martínez consigue de un modo magistral apostar al peso de lo real en la ficción.